Lentes Intraoculares Fáquicas ICL: Una solución avanzada para la miopía

Las Lentes Intraoculares Fáquicas (ICL) son una innovación en el tratamiento de la miopía que ofrece una alternativa segura y efectiva a las gafas y lentillas tradicionales. Este procedimiento mínimamente invasivo, que se realiza bajo anestesia local, promete una mejora visual significativa, abriendo un nuevo horizonte de claridad y libertad visual para los pacientes.

¿Qué son las lentes ICL y cómo funcionan?

Suponemos que ya conoces qué es la miopía, grados, tipos… y todos sus condicionantes. Pues bien…

Las lentes ICL, o Lentes Intraoculares Fáquicas, son un avance revolucionario en el campo de la oftalmología, diseñadas para corregir problemas de visión como la miopía, hipermetropía y astigmatismo. 

Estas lentes se implantan en el ojo, entre el iris y el cristalino, actuando como una lente de contacto interna pero con la ventaja de ser permanente y no requerir mantenimiento diario.

El mecanismo de acción de las lentes ICL es directo pero innovador: trabajan ajustando el enfoque de la luz que entra en el ojo, asegurando que los rayos se centren correctamente en la retina. Esto proporciona una visión clara y nítida, corrigiendo los defectos refractivos que causan la visión borrosa.

Las lentes ICL representan una opción segura y efectiva, especialmente para aquellos pacientes que buscan una alternativa duradera a las gafas o lentillas, o que no son candidatos para otras formas de cirugía refractiva debido a la delgadez corneal o graduaciones extremas. 

Con una rápida recuperación y resultados visibles casi inmediatos, las lentes ICL están transformando vidas, proporcionando una visión clara y liberando a los pacientes de las limitaciones de la corrección visual convencional.

lentes icl

¿Para qué patologías oculares son adecuadas?

Las lentes ICL son ideales para corregir:

Miopía e Hipermetropía: Ofrecen una solución efectiva para quienes tienen una graduación alta o córneas delgadas, donde la cirugía láser no es viable.

Astigmatismo: Las lentes ICL tóricas corrigen el astigmatismo, proporcionando una visión clara sin la necesidad de gafas o lentes de contacto.

Pacientes con córneas delgadas: Ideal para aquellos que no son candidatos para cirugías refractivas tradicionales debido a la delgadez corneal.

Sospechosos de queratocono: En casos tempranos o leves, donde el queratocono no está completamente desarrollado, las lentes ICL pueden ofrecer una mejora visual mientras se monitorea la progresión de la enfermedad.Generalmente en este casos, se combina esta técnica con un procedimiento de crosslinking con anterioridad.

Estas lentes ofrecen una alternativa reversible y de alta calidad para aquellos que buscan correcciones permanentes pero no desean someterse a procedimientos invasivos o irreversibles, marcando una diferencia significativa en sus vidas al proporcionar una visión clara y nítida.

La decisión de optar por lentes intraoculares

Elegir las lentes ICL es un paso importante hacia una mejor visión. Considera lo siguiente para una decisión informada:

  • Evaluación visual completa: Verifica con un especialista si las ICL son adecuadas para ti.
  • Información sobre el procedimiento: Entiende cómo se realiza la implantación y la recuperación.
  • Riesgos y beneficios: Compara los beneficios esperados con los posibles riesgos.
  • Aspectos económicos: Evalúa el costo y las opciones de financiamiento disponibles.
  • Objetivos a largo plazo: Piensa en cómo las ICL se alinean con tus necesidades y estilo de vida futuros.

La elección de las lentes ICL debe basarse en una comprensión clara de estos factores, asegurando que cumplan con tus expectativas y necesidades de visión.

Beneficios de su implantación

La elección de lentes ICL trae consigo numerosos beneficios, transformando no solo la visión sino también la calidad de vida de quienes optan por este procedimiento. Entre los principales beneficios se incluyen:

Las ICL ofrecen una mejora significativa en la calidad de la visión, incluso en condiciones de baja luz, brindando claridad y nitidez.

A diferencia de las gafas o las lentillas tradicionales, las ICL proporcionan una corrección visual permanente, sin la necesidad de mantenimiento diario.

El procedimiento de implantación de las ICL es seguro y mínimamente invasivo. Además, es reversible, permitiendo ajustes o la remoción de las lentes si fuera necesario en el futuro.

Los pacientes suelen experimentar una mejora visual casi inmediata después del procedimiento, con un período de recuperación breve.

Las ICL son una excelente opción para pacientes con córneas delgadas o graduaciones altas, donde otras intervenciones como la cirugía láser no son recomendables.

Optar por lentes ICL significa elegir una vida con visión clara y sin las limitaciones que imponen las correcciones visuales convencionales, abriendo la puerta a nuevas experiencias con confianza y comodidad.

Posibles riesgos a tener en cuenta

Aunque la implantación de lentes ICL es un procedimiento seguro y eficaz, como con cualquier intervención médica, existen ciertos riesgos que los pacientes deben considerar:

Puede ocurrir temporalmente tras la cirugía, requiriendo seguimiento para asegurar que no cause daños a largo plazo.

En casos raros, la implantación de ICL puede acelerar la formación de cataratas, especialmente en pacientes de mayor edad.

Aunque es poco común gracias a la personalización del tamaño de la lente, existe un pequeño riesgo de que la lente se mueva de su posición óptima.

Algunos pacientes pueden experimentar halos y deslumbramientos en condiciones de baja iluminación, aunque estos efectos suelen disminuir con el tiempo.

Como en cualquier procedimiento quirúrgico, existe un riesgo de infección, aunque es muy bajo debido a las estrictas medidas de esterilización.

Es crucial discutir estos y otros posibles riesgos con tu oftalmólogo para tener una comprensión completa antes de decidir sobre la implantación de lentes ICL. 

Una evaluación cuidadosa y un seguimiento postoperatorio son esenciales para minimizar cualquier riesgo y asegurar los mejores resultados posibles.

Comparativa: lentes ICL vs otros procedimientos de corrección visual

Elegir el método adecuado para corregir tu visión puede ser una decisión importante. A continuación, comparamos las técnicas de corrección visual más populares: Lentes ICL, LASIK y PRK

Esta tabla resalta las diferencias fundamentales entre cada uno para ayudarte a tomar una decisión informada sobre tu cuidado ocular.

LENTES ICLLASIKPRK (Epi-Lasik)
ProcedimientoImplantación de una lente entre el iris y el cristalino, sin remover tejido cornealUso de láser para remodelar la córnea y corregir el error refractivo.Similar a LASIK, pero sin crear un colgajo corneal. El láser se aplica directamente en la superficie de la córnea.
RecuperaciónRápida, con mejora visual casi inmediata.Rápida, con la mayoría de los pacientes recuperando la visión en 24 horas.Más lenta que LASIK, con completa recuperación visual que puede tomar varias semanas.
RiesgosAumento de la presión ocular, posibilidad de cataratas en casos raros, pero con un bajo riesgo de infección.Sequedad ocular, halos, y raramente, ectasia corneal.Sequedad ocular, incomodidad postoperatoria, riesgo de cicatrización corneal.
IndicacionesIdeal para miopía alta, hipermetropía, astigmatismo, y pacientes con córneas delgadas.Miopía, hipermetropía, y astigmatismo, con suficiente grosor corneal.Pacientes con córneas delgadas o para quienes no son candidatos a LASIK.
VentajasReversible, no altera la estructura corneal, efectivo para un amplio rango de errores refractivos.Menos invasivo que la implantación de ICL, con una rápida recuperación visual.Evita los riesgos asociados con el colgajo (flap) corneal de LASIK.
DesventajasProcedimiento más invasivo que LASIK y PRK, con un costo inicialmente más alto.Cambios permanentes en la córnea, no recomendado para córneas muy delgadas o errores refractivos extremos.Recuperación visual más lenta, más incomodidad en el postoperatorio inmediato.

En conclusión, las lentes ICL ofrecen una solución efectiva y reversible para un amplio rango de errores refractivos.

Se trata de una excelente opción para aquellos que no son candidatos a LASIK o PRK debido a córneas delgadas o graduaciones extremas. 

Mientras que LASIK y PRK son menos invasivos y tienen una recuperación más rápida, alteran permanentemente la córnea, lo que puede no ser deseable para todos los pacientes. 

La elección entre estos procedimientos depende de las necesidades individuales del paciente, su salud ocular, y las recomendaciones del oftalmólogo.

¿En qué consiste la operación?

Proceso preoperatorio

Antes de emprender el camino,, es esencial un proceso de evaluación y preparación detallado.

Este viaje comienza con una visita de valoración gratuita, donde determinamos si esta técnica es la más adecuada para ti. Realizamos pruebas diagnósticas avanzadas para comprender tu situación visual y la salud ocular. 

Estas pruebas iniciales son fundamentales para considerar si la ICL es una opción viable.

Además, realizamos exámenes adicionales específicos para analizar detalles cruciales como la forma y tamaño de tu ojo, la calidad de tu visión y la salud ocular general. 

Estas pruebas adicionales son esenciales para confirmar que la cirugía ICL no solo sea factible, sino que también cumpla con tus expectativas de visión y seguridad.

Nuestro exhaustivo proceso preoperatorio asegura una recomendación personalizada y una preparación completa para una experiencia quirúrgica informada y exitosa.

Proceso preoperatorio

El implante de lentes ICL es un procedimiento preciso y minuciosamente planificado para corregir la visión. Aquí te describimos cómo se realiza la cirugía, paso a paso:

Al llegar al centro quirúrgico, se aplican gotas anestésicas en el ojo para adormecer la zona y garantizar tu comodidad durante el procedimiento. También se pueden administrar medicamentos para ayudarte a relajarte.

El cirujano realiza dos pequeñas incisiones en la periferia de la córnea. Estas incisiones son el acceso por donde se introducirán las lentes ICL.

La lente ICL, previamente seleccionada y personalizada según las necesidades específicas de tu visión, se introduce cuidadosamente en el ojo a través de una de las incisiones. Se utiliza un dispositivo especial para enrollar la lente dentro de un aplicador, que permite su inserción de manera segura y controlada.

Una vez dentro del ojo, el cirujano despliega y posiciona la lente ICL detrás del iris y delante del cristalino, asegurando su colocación óptima para corregir la visión.

Tras confirmar que la lente está correctamente posicionada, las pequeñas incisiones realizadas se sellan naturalmente sin necesidad de suturas, gracias a la precisión y pequeño tamaño de los cortes.

Después de la cirugía, se te llevará a una sala de recuperación donde tu ojo será monitoreado por un corto periodo. Se te proporcionarán instrucciones postoperatorias específicas, incluyendo el uso de gotas para los ojos para prevenir infecciones y fomentar la cicatrización.

El procedimiento completo suele durar entre 20 y 30 minutos por ojo y es conocido por su alta tasa de éxito y rápida recuperación, permitiendo a muchos pacientes experimentar una mejora significativa en su visión casi inmediatamente después de la cirugía.

Recomendaciones y cuidados tras la cirugía. El postoperatorio

Tras el implante de lentes ICL, seguir adecuadamente las recomendaciones postoperatorias es esencial para asegurar una recuperación óptima y el éxito a largo plazo del procedimiento. Aquí tienes algunos consejos y pautas importantes:

Durante las primeras 24-48 horas, es recomendable evitar actividades que requieran esfuerzo visual intensivo, como leer, usar dispositivos electrónicos o ver televisión por períodos prolongados.

 Usa las gafas de protección proporcionadas por tu cirujano durante los primeros días, especialmente para dormir, para evitar frotar o presionar los ojos involuntariamente.

Es crucial seguir el régimen de gotas para los ojos prescrito, que puede incluir antibióticos y antiinflamatorios, para prevenir infecciones y reducir la inflamación.

Mantén el agua fuera de tus ojos durante al menos una semana. Esto incluye evitar nadar, sumergirse en bañeras y duchas directas en la cara.

Limita la actividad física intensa y los deportes durante las primeras semanas para evitar el riesgo de traumatismos o presión sobre tus ojos.

Asiste a todas las citas de seguimiento con tu oftalmólogo para monitorear la recuperación y ajustar cualquier tratamiento si es necesario.

Si experimentas síntomas inusuales como aumento del dolor, enrojecimiento, disminución de la visión, o cualquier otra preocupación, contacta a tu médico inmediatamente.

Siguiendo estas recomendaciones, puedes contribuir significativamente a una recuperación segura y efectiva, disfrutando de los resultados de tu cirugía de lentes ICL a largo plazo.

Casos de éxito, las opiniones de los pacientes

Mi vida cambió a los 25

¡Hola a todos! Soy Marta, y hasta hace poco, tenía una miopía de -12.00 D. Imaginaos, sin mis gafas o lentillas, ¡no podía ver nada claramente más allá de mi nariz! Decidí optar por las lentes ICL porque, sinceramente, estaba harta de la dependencia de las lentillas y las limitaciones que me ponían mis gafas. El procedimiento fue súper rápido y prácticamente indoloro. No me lo podía creer, pero justo al día siguiente, mi visión era perfecta. ¡Perfecta! Ahora puedo irme a dormir y despertarme viendo el mundo con claridad, sin tener que buscar mis gafas. ¡Es como un milagro! Este cambio ha sido increíble en mi vida. ¡Estoy super feliz con mi decisión!

Adiós a las Gafas, Aunque Con Córnea Delgada

Me llamo Alex, tengo 30 años y siempre me dijeron que la cirugía láser no era para mí por mi córnea delgada. Vivir con -4.00 D no es tan extremo como otros casos, pero quien lo sufre sabe lo molesto que es. Cuando me hablaron de las lentes ICL, me ilusioné pero también tenía mis dudas. ¿Y si no funcionaba? Decidí intentarlo, y fue la mejor decisión de mi vida. El procedimiento fue rápido, y lo mejor de todo, sin dolor. Al día siguiente, ya estaba viendo el mundo de una manera que no había visto en años, sin necesidad de ningún tipo de corrección. Ha sido una liberación total, y mi único arrepentimiento es no haberlo hecho antes. ¡Totalmente recomendado!

Preguntas Frecuentes

Lente ICL se refiere a “Lente Intraocular de Collamer”, un tipo de lente artificial implantable que se utiliza para corregir errores refractivos como la miopía, hipermetropía y astigmatismo, proporcionando una alternativa a las gafas, lentes de contacto tradicionales y algunas formas de cirugía refractiva.

No, las lentillas intraoculares ICL son completamente imperceptibles tanto a la vista como al tacto. Se colocan dentro del ojo, detrás del iris, por lo que no se pueden ver ni sentir una vez implantadas.

Las lentillas intraoculares ICL, diseñadas para una permanencia prolongada en el ojo, ofrecen un tiempo de vida extenso. En muchos casos, pueden durar toda la vida del paciente sin necesidad de ser reemplazadas. Sin embargo, pueden ser retiradas o reemplazadas si las necesidades visuales del paciente cambian o surgen nuevas tecnologías.

El costo de una cirugía de lente intraocular ICL varía ampliamente dependiendo de varios factores, incluyendo la ubicación geográfica, el cirujano, la clínica, y las necesidades específicas del paciente. En general, los precios pueden oscilar desde unos pocos miles de euros hasta más, por ojo. Es recomendable consultar directamente con centros especializados para obtener una cotización precisa basada en el caso específico.

La mejor lente intraocular (ICL) varía según las necesidades específicas de cada paciente, incluyendo su tipo de error refractivo y condiciones oculares. Las lentes esféricas son ideales para miopía e hipermetropía, mientras que las tóricas corrigen el astigmatismo. Una evaluación oftalmológica determinará la opción más adecuada.

Las lentes intraoculares (ICL) pueden cubrir un amplio rango de dioptrías, generalmente desde -0.5 hasta -20.0 para miopía y de +0.5 a +10.0 para hipermetropía, adaptándose así a las necesidades de corrección visual de cada paciente.

Una operación de lente intraocular ICL suele durar entre 20 y 30 minutos por ojo, dependiendo de las especificidades del caso y la técnica del cirujano.