¿Te acuerdas dónde
estabas en 1992?

Yo sí. En ese año recién acabado mi doctorado en Boston y acudí a un curso que me ha motivado para el resto de mi actividad profesional.

En este curso se trataba un nuevo tipo de lentes de contacto que aceleraban tremendamente los resultados de la Ortoqueratología. Esta es una técnica que por medio de lentes especiales se podía cambiar la forma externa del ojo y así reducir la miopía. Se conocía de mucho antes, pero era tremendamente lento y muy reducida su rango de éxito. En ese curso se señalaban grandes mejoras tanto en materiales, diseños y modos de fabricación que han sido los fundamentos de esta técnica. De vuelta en España empezamos ya al año siguiente a tratar los primeros casos usando la nueva técnica que bauticé como Orto-K. Ya en 1996 presentamos nuestras primeras conclusiones en dos ponencias multitudinarias en el seno del XV Congreso Nacional de Óptica.

Desde entonces hasta ahora hemos observado muchas mejoras en el tratamiento. Estudio tras estudio hemos demostrado que es un tratamiento excelente para frenar el crecimiento de miopía en niños y adolescentes, con óptima duración de sus resultados, excelente calidad visual y muy seguro. Pero a la vez que seguíamos siendo los pioneros en este tratamiento en Europa entendíamos la mejor forma de aplicarlo tanto en niños como en adultos.


De esta forma desde el año 2000 hemos desarrollado nuestro método propio Jiyū. Esta palabra significa libertad en japonés. Nuestro objetivo es liberar a nuestros hijos de las gafas y lentillas durante todas las horas del día y de un exceso de dioptrías de miopía que les será perjudicial para el resto de su vida con un método no invasivo, reversible y muy eficaz.

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